Sobre la revolución feminista, la escasa repercusión en España de la muerte de la escritora más importante de la historia de la fantasía y la ciencia ficción, el progreso y el futuro al que nos dirigimos.

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Mientras el sexo sea una imposición biológica, las reivindicaciones feministas son justas. El feminismo, bien entendido, no debe mezclarse con otro tipo de ideologías. Es algo transversal a otras ideologías, y un problema entre los más urgentes.

Hubo un momento en la Historia en el que no se sabía qué era machismo, porque el ser humano aún no había evolucionado lo suficiente como para diferenciarse de los roles establecidos por la biología.
Esa evolución es sobre todo social. Y tiene que ver mucho con los avances científicos y tecnológicos, que tienden a dar forma a esa sociedad, a través de la medicina, la alimentación, la información, y otros mecanismos, que acaban por cambiar la conciencia de la gente de lo que es una mujer y lo que es un hombre.
No se podía saber ni siquiera que el machismo existía cuando la mujer no podía ni votar, ni que existía la xenofobia cuando lo normal era considerar inferiores a los negros.
Esos comportamientos retrasados se van enmendando a través de la evolución del pensamiento humano.
El ser humano se va inventando a sí mismo, escribiendo su propio relato de lo que es, y en ese relato descubrimos un giro inesperado, según el cual, todos somos iguales. Ningún ser humano es más que otro.
Y no es una invención forzada ni absurda. Es fruto de la evolución. No ya biológica, sino cultural. Y la cultura está ligada al desarrollo del comercio, de la ciencia y de la tecnología. Todos ellos nos dotan de herramientas para poder ser cada vez más quienes queramos ser, a partir de una tabula rasa.
No es computable que a día de hoy una mujer cobre menos que un hombre por hacer el mismo trabajo.
Las reivindicaciones SON JUSTAS, y cuando se pide más presencia femenina en el cine o en las artes en general, y en cualquier ámbito, NO se está pidiendo que haya una igualdad de hombres y mujeres por cojones, lo cual sería más criticable en lo artístico: habrá más hombres porque tienen el talento para estar ahí… si más mujeres tuviesen ese talento, estarían. NO. No es tan estúpidamente sencilla la cuestión.
Si hay menos mujeres es por la inercia de la Historia. Todo el sistema se estructura en torno a la herencia de lo que ya había antes. Y lo que ya había antes estaba dominado por los hombres. Eso contrasta con una sociedad en la que la toma de conciencia de la mujer respecto a la necesidad de destacar tanto como cualquiera, sin importar el sexo, es demasiado rápida para la forma en que el sistema se va renovando. Y se produce un choque que requiere de un cambio de paradigma revolucionario, que muchos, incluso muchos feministas de boquilla, no están dispuestos a, o preparados para asumir.
Hoy mismo me ha llamado la atención cómo en tuiter un ingente número de gilipollas acusaban al diario El País de tergiversar o manipular sus titulares poniendo en boca de un actor unas controvertidas palabras en las que daba a entender que las reivindicaciones feministas eran secundarias.  Pero si se tienen dos dedos de frente, el titular decía exactamente lo que el actor había querido decir: no había la más mínima manipulación. Esto pone de relieve unas ganas inmensas por parte de muchos de quitarse de encima las reivindicaciones feministas a la que tienen la menor excusa.
Habrá quien no pueda soportar todos estos cambios, quienes prefieran enterrar la cabeza en la tierra, como las avestruces, como hace Trump, y todos los que le votan (mujeres incluidas, tan machistas y tan ciegas como los hombres. Ser mejor o peor persona no tiene que ver con el sexo).
En general, al mundo le va a ir mejor si somos capaces de evolucionar hacia una sociedad en la que las mujeres dejen atrás sus característicos roles maternales y dedicados a la familia. Eso pasa por un progreso ligado a lo económico y al capitalismo, que si está embridado por políticas sociales no solo no es malo, sino el único motor viable que tenemos para seguir desarrollando el progreso, siempre ligado a lo científico y tecnológico, y por tanto a la forma en que cambian nuestra cultura y nuestra sociedad.
Todos los tiranos del mundo fueron y son hombres, sin excepción: a día de hoy en Corea del Norte, en Rusia, en Venezuela, en Estados Unidos (que aún resisten a Trump), en Irán… todos ellos son un obstáculo para el progreso de la mujer en la sociedad, y todos son populistas de mierda.
Muchos líderes populistas supuestamente de izquierdas, si pudieran verse en el día a día, harían gala de comportamientos machistas, y otros tantos de derechas están encantados con que nada cambie, ni dentro, ni fuera de su casa.
Lo único cierto es que a día de hoy la importancia de las mujeres dentro de todos los ámbitos de la política, la sociedad y la cultura sigue siendo marginal. Por eso toda reivindicación es justa. Porque se están dando por supuestas verdades legales universales que no se llevan a la práctica en el día a día.
El otro día murió Ursula K. Le Guin, y no se le hizo ni puto caso a la noticia en los telediarios, que son los panfletos audiovisuales de lo culturalmente establecido como convencional. Claro que Le Guin NO era convencional. Pero deberíamos luchar por vivir en un mundo donde todo sea menos convencional. Donde la muerte de Ursula K. Le Guin sea algo importante, como lo fue la de Isaac Asimov.
Me dirán que J. K. Rowling siempre es noticia. Ya, pero Rowling escribe best sellers; no es una escritora de calidad. Es otro puto convencionalismo. Antes he dicho que ser bueno o malo, o mejor o peor no tiene que ver con ser hombre o mujer, y por eso digo también esto. Y, además, solo pone sus iniciales, ninguneando su nombre de mujer.
En el caso de Le Guin se suman dos factores: Mujer y ciencia ficción y fantasía de calidad. Eso no vende, porque esos son campos, sobre todo el de la ciencia ficción, coto privado de lo masculino hasta hace poco. Aunque afortunadamente hoy vivimos un boom de la ciencia ficción y la fantasía en general y de la escrita por mujeres en particular, no faltan voces que se oponen a los premios Hugo o Nebula, cuando estos son concedidos a mujeres, y además afroamericanas; son personas (porque hay también mujeres entre esas personas) que intentan hacer fuerza boicoteando los premios para que esto no sea así. Pero… ¿Por qué jamás se les ocurrió boicotearlos cuando lo normal era que se les concediese a escritores varones y occidentales?
Aún hay mucho camino por recorrer.
El progreso humano pasa por la disolución del sexo, así como por la superación de la necesidad del cuerpo de la mujer para gestar. Pasa por desvincular el sexo de la crianza de los hijos.
Pasa por cagarse en la biología e inventarnos a nosotros mismos.
La religión,
Quizá a muchos estas cosas les parezcan un disparate distópico, propio de un futuro frío y desolador. A mí me parece la única forma en la que en el futuro tengamos todos las mismas oportunidades en lo que al género se refiere. En ese futuro las diferencias de sexo no importarán, porque ya no habrá sexo tal y como lo entendemos hoy en día. El sexo no será una imposición biológica, sino una elección cosmética, como la ropa.

 

Reseña: Las Estrellas son Legión, de Kameron Hurley.

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Se ha dicho de “Las estrellas son legión” que podría titularse “Lesbianas en el espacio”.  Y parece ser que Kameron Hurley fue inteligente y adoptó el título como si fuera suyo.  Tal cosa fue dicha por un crítico que antepuso sus prejuicios al placer de la lectura del libro.

Es un leitmotiv de este blog, desde su primera entrada , no juzgar las cosas a través de prejuicios, y recomendar siempre escapar de las presunciones cuando nos adentramos en cualquier obra. No sería lícito adentrarse en ninguna de ellas de otro modo.

No se debe juzgar a “Las estrellas son legión” por sus presupuestos, que podrán gustar más o menos, sino por su contenido, por su valor como literatura y como ciencia ficción. Porque… ¿debemos restar valor a la obra de Isaac Asimov por vertebrarse casi exclusivamente en torno a personajes varones blancos heterosexuales? Sería bastante estúpido hacerlo, e igual de estúpido es hacerlo con este libro de Kameron Hurley. Sí, en Las Estrellas son Legión sus protagonistas son todas ellas mujeres, y, por tanto, todas ellas lesbianas.

Hay que tener un espíritu ciertamente miserable para no poder aceptar ese punto de partida, y querer distorsionar el valor objetivo de la obra por presunciones propias, antes siquiera de esperar a terminar de leerla. Un libro puede gustarnos o no, pero jamás debemos criticarlo en base a ideologías y formas de pensar de mierda.

Porque, como ya alguien dijo una vez, la ignorancia no es no saber. Es creer que se sabe.

En “Las estrellas son legión” estamos ante una gran historia de ciencia ficción, que posee valores originales que la hacen más que recomendable para engrosar cualquier biblioteca actual sobre el género. Una clásica aventura de autodescubrimiento en clave de ópera espacial, con unos cuantos ingredientes muy interesantes, conceptos como mundos orgánicos, sistemas de diseño inteligente que siguen criterios post-evolutivos, a los que se enfrenta Zan, la protagonista, que al principio de la historia ha perdido la memoria, por lo que el lector participa de la extrañeza de ella ante las peculiaridades de los mundos de la Legión, mientras se va viendo inmersa en sus entrañas.
La narración está hecha en primera persona y en tiempo presente, desde dos puntos de vista diferentes, con más capítulos para la protagonista, Zan.

Aunque hacia su mitad la historia flojea un poquillo, perdido el impacto del principio, pronto diversas situaciones nos harán retomar de nuevo el pulso que da verdadera vida al libro,  la sensación de exploración y descubrimiento de un nuevo concepto de mundo,  repleto de maravillas y monstruos. Son mundos orgánicos decadentes, enfermos literalmente, que se sirven de las mujeres que los habitan cual si fueran máquinas de diferentes cadenas de montaje,  que gestan elementos orgánicos indispensables para el funcionamiento de dichos mundos, que a su vez son los que las mantienen con vida. Son objetos orgánicos diseñados por alguna suerte de ingeniería genética post-evolutiva, y a los que algunas de las gestantes quieren tanto como si se tratase de bebés de verdad, que también los hay.
En cierto modo hay una dicotomía entre la lucha por rebelarse ante el sistema, y el asco y la estupefacción por la forma en que funciona, y la necesidad vital de salvarlo porque las protagonistas forman parte de ese sistema. Si alguien se ha visto alejado del libro por creer que se trata de una alocada alegoría feminista sin pies ni cabeza, vemos al final como sus prejuicios le han privado de disfrutar de una gran historia. Aquí hay valores feministas, sin duda. La decisión de partida de escribir una obra de ciencia ficción space opera en la que solo hay mujeres ya es un hito en sí mismo. Y una decisión quizá arriesgada, como asume la propia autora en el postfacio. Pero los valores feministas que hay son reflexivos, y armoniosos con lo meramente humano. Y eso es lo que se pierden todos los imbéciles que hayan criticado esta obra desde una perspectiva antifeminista o machista, como el crítico mencionado arriba.

Al final lo que nos encontramos al leerlo es un sentido de la maravilla y la aventura directamente emparentado con los libros de Julio Verne, de viajes, descubrimiento y aventuras. Hay otras texturas, por supuesto, es una obra de nuestro tiempo, pero desde un punto de vista literario, y si leemos sin prejuicios, es eso lo que tenemos.

A destacar la prosa de Kameron Hurley, que aunque práctica, no está exenta de momentos de gran poder poético.

Apenas hay ninguna errata reseñable, y está muy bien traducido.

En el aspecto negativo, ¿pueden las personas sin lengua comer con gula? Supongo que sí, pero la escena me contrarió un poquillo. En cualquier caso, un detalle sin importancia.

Mi valoración personal: 4,5 sobre 5.

 

Lista de los capítulos de Terramar

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UN MAGO DE TERRAMAR

Guerreros en la niebla
La sombra
La Escuela de Hechicería
La sombra en libertad
El dragón de Pendor
Cazado
El vuelo del halcón
La cacería
Iffish
El mar abierto

LAS TUMBAS DE ATUAN

La devorada
El muro alrededor del lugar
Los prisioneros
Sueños e historias
Una luz bajo la colina
La trampa
El gran tesoro
Nombres
El anillo de Erreth-Akbé
La cólera de las tinieblas
Las montañas de Poniente
La travesía

LA COSTA MÁS LEJANA

El serbal
Los Maestros de Roke
Hortburgo
Luz de magia
Sueños de la mar
Lorbanería
El loco
Los Hijos de la Mar Abierta
Orm Embar
El Paso de los Dragones
Selidor
La Tierra Yerma
La Piedra del Dolor

TEHANU

Algo terrible
Hacia el nido del halcón
Ogion
Kalessin
Un buen cambio
Las cosas empeoran
Ratones
Halcones
Nuevas palabras
El delfín
En casa
Invierno
El señor
Tehanu

EN EL OTRO VIENTO

Enmendando el cántaro verde
Palacios
El Consejo del Dragón
Delfín
La unión.

Estos son los títulos de todos los capítulos de Historias de Terramar. Las separaciones indican los diferentes libros.
A estas historias habría que añadir los Cuentos de Terramar, alguno de los cuales es conveniente leer entre alguno de los libros que comprenden las Historias.