La nueva trilogía de novelas de la Dragonlance.

A principios de este año, Margaret Weis y Tracy Hickman anunciaban la publicación del primer libro de una nueva trilogía de la famosa saga basada en el juego de rol por excelencia, Dungeons & Dragons: la Dragonlance, el escenario de campaña que a principios de los ochenta, y de la mano de la Segunda Edición del decano de los juegos de rol, modernizó la forma de entender el juego.

El título provisional del primer libro, que ya tenían escrito cuando anunciaron la trilogía (y el segundo también, más sobre eso ahora), es «Dragons of Deceit». Sigue coherentemente la idea de titular cada libro principal de la saga poniendo como sujetos a los dragones, aunque en castellano todos se han traducido con títulos específicos para nuestro idioma, seguramente más efectivos, pero bastante menos impresionantes.

También tienen, decía, escrito ya el segundo libro, este provisionalmente titulado «Dragons of Fate».


Para el que no conozca la historia, la resumo: Los dos autores (para el que no lo sepa, que yo no lo supe durante muchos años, «Tracy» es él, no ella… y siempre lo ha sido) tenían firmado un contrato con Wizards of the Coast para publicar esa nueva trilogía. Contrato que WotC se pasó por el unilateral arco del triunfo, dejando en el limbo la publicación de una trilogía en la que Weis y Hickman ya habían invertido su buen trabajo, con esos dos primeros libros ya escritos, y el tercero en proceso de estar también terminado. Por supuesto, y como no podía, ni debía, ser de otra manera, fueron a juicio, y los autores ganaron el juicio y el derecho a publicar la trilogía con otra editorial, que será, si no me equivoco, la conocida Del Rey.

Para el que se sienta un poco perdido acerca del mundo de la Dragonlance, decir que nació como escenario de campaña para Dungeons & Dragons, con las novelas escribiéndose casi a la vez que los módulos del juego de rol, publicándose la primera en 1984, durante lo que fue el auténtico primer boom de la literatura fantástica nacida por el influjo de los grandes autores de fantasía del siglo XX: Tolkien, Moorcock y Fritz Leiber, entre otros, pero fue sobre todo Tolkien (que a su vez bebió de Lord Dunsany, entre otras muchas fuentes) el que inventó casi un nuevo género. Yo leí aquellos libros, empezando por el primero de Las Crónicas de la Dragonlance, aquí titulado «El Retorno de los Dragones» («Dragons of an Autumn Twilight» en el original), en cuanto llegaron a España, a mis por entonces 14, en 1989. Fue el libro que me aficionó definitivamente a la lectura. Nunca había leído una novela tan extensa. No soy un lector especialmente rápido, ni ahora ni antes, y aquellas 419 páginas me duraron dos días y cuarto.

Hoy hay unos cuantos que se avergüenzan de aquellos libros; los critican de forma despiadada, y muy poco inteligente, comparándolos con las cosas que se escriben hoy en el género. Un género que ha evolucionado a través de la por muchos injustamente poco conocida figura de Tad Williams, autor que fue quien inspiró con su saga «Añoranzas y Pesares» al tito Martin para que escribiese su propia saga de fantasía, la que de la mano de su éxito televisivo volvió a cambiar la historia de un género que hoy se escribe con palabras más oscuras y más cínicas, con la posible excepción del incombustible Brandon Sanderson, finalizador de la (casi) interminable saga de la Rueda del Tiempo, y gestador de lo mejor del género en estos días inciertos.

Leí, años después de la Dragonlance, «El Señor de los Anillos», la cual sigue pareciéndome la mejor obra que he leído jamás, de cualquier género, pese a que hoy en día haya también muchos que se ceben con el «arcaico» y «pasado de moda» estilo del inglés.

Entiendo que las novelas de la Dragonlance no son para ganar un premio Nobel, pero ni falta que les hacía. Lo que hicieron, lo hicieron muy bien, y sería estúpido, y por tanto de gente estúpida, criticarlas desde el punto de vista de hoy, sin saber entenderlas en su contexto. El punto de vista típico de un lector resabiado, que no ha sabido envejecer bien. Ya sabéis, las típicas tontunas sobre el maniqueísmo y tal y cual… Seguro que ellos escribirían mucho mejor; no me cabe la más mínima duda. Son críticas fáciles, obvias, ventajistas… En fin, pueriles.

Ojo, yo recomendaría más que nada leer solo las novelas de la Dragonlance escritas por Margaret Weis y Tracy Hickman, y muy pocas más. La de «La Leyenda de Huma», escrita por Richard A. Knaak, es otra que merece la pena. Y alguna otra hay, también muy divertida de leer.

Las trilogías principales (imprescindibles para mi gusto) son, en este orden: «Crónicas de la Dragonlance», «Leyendas de la Dragonlance» y «La Guerra de los Espíritus». Además, de ambos autores también merece la pena, y mucho (incluso más), leer «La Espada de Joram», «El Ciclo de la Puerta de la Muerte» y «La Gema Soberana», pero estas tres últimas sagas no tienen que ver con la Dragonlance.

El estilo de los libros de la Dragonlance de Weis y Hickman es el de unos autores noveles, pero que sabían lo que se hacían. Es un estilo sencillo, ágil, alejado de las mastodónticas cifras en libros, páginas, personajes, vísceras y sangre de Steven Erikson y compañía, pero que sabe ser bello, emotivo y contundente. Y ojo, que yo disfruto por igual de la lectura de Malaz que de la Dragonlance. Lo que pasa es que sé distinguir qué debo esperar de unas y otras novelas, cuáles son sus puntos fuertes y débiles; la idiosincrasia de cada obra, aunque también tengan sus cosas, evidentemente, en común. Pues al final, ambas obras, las citadas, las de la Dragonlance y la de Malaz, nacieron de juegos de rol de alta fantasía épica. Digamos que Malaz es el tipo de literatura perfecta para el adolescente que creció con Dragonlance, y que ahora ya es un mozo, o una moza, talludita. Pero eso no evita, si se ha sabido envejecer sin prejuicios, poder volver a disfrutar de la sencillez y el encanto, no desprovisto de una profunda carga emotiva, y de fantásticas escenas, algunas de las cuales se me quedaron grabadas en la mente para siempre, de las novelas de Weis y Hickman.

El caso es que, muchos años después, tenemos a la vuelta de la esquina la publicación del primer libro de una nueva trilogía. Y si creíais que el motivo principal que me ha impulsado a escribir esta entrada del blog es esta noticia, bueno… no del todo. Lo que más ha excitado mi imaginación ha sido esto:

Dicho por los autores, la nueva trilogía tratará sobre: “The most beloved characters from the original novels along with introducing a new, strong protagonist”. Tracy Hickman.

We couldn’t be happier to be returning to the world we love. Dragonlance is what brought Tracy and I together so many years ago. We’re thrilled to be able to do this for existing lovers of Krynn while bringing our beloved characters to a new generation of readers.” Margaret Weis.

Esto es lo verdaderamente interesante, y que da para especular todo lo que se quiera. No será una continuación al uso. En la última trilogía citada arriba, «La guerra de los espíritus», unos cuantos de los personajes principales ya no estaban. Los viejos personajes con los que crecimos iban dejando su paso a otros. Pero, al menos yo siempre lo he creído así, la Dragonlance es aquellos personajes, de la misma forma que El Señor de los Anillos es Frodo, Sam, Aragorn… Las novelas de la Dragonlance son «los nueve bajo las Tres Lunas». Y hete aquí que esta nueva trilogía versará sobre los personajes originales, ya todos muertos, o desaparecidos, si es que no muy mayores como para seguir yendo de aventuras.

La pregunta es la que muchos estamos gritando, cuando pensamos en esto, en nuestra imaginación: ¿CÓMO LO HARÁN? (Imagínese gritado por Boris Izaguirre). De hecho, ya lo han hecho, recordemos que los dos primeros libros ya están escritos; «Dragons of Deceit», el primero, seguramente ya más que revisado. ¿Cómo lo harán? ¿Entrarán en juego los viajes en el tiempo, como tan hábilmente hicieron en la trilogía de las Leyendas? ¿Se atreverán a hacer un reboot, o justificarán, (que es lo que yo imagino) un argumento que posibilite una nueva historia alternativa, desde el principio, un poco al estilo de las películas de Star Trek de J. J. Abrams?

Las posibilidades están sobre la mesa, dentro del libro, aguardando entre sus páginas…

¿Firmará la portada el magistral Larry Elmore? ¿Estará Michael Williams detrás de los nuevos poemas?

Por cierto, interesante será ver si a raíz de la publicación de estas nuevas aventuras en Krynn (que así se llama el mundo de la Dragonlance), Wizards of the Coast lanza un nuevo escenario de campaña, libro de aventuras, o ambas cosas, para Dungeons & Dragons. Sería un movimiento extraño, ya que ellos mismos se desinteresaron de la publicación de esta nueva trilogía, teniendo los derechos… pero a la vez lógico.

Edito la entrada para añadir un párrafo muy interesante que copipasteo traducido de la wikipedia en inglés:

En marzo de 2019, Wizards of the Coast, el nuevo editor de Dungeons and Dragons, contrató a Hickman y Weis para escribir otra entrega de la serie Dragonlance. Random House tenía previsto publicar una nueva trilogía de libros. Según los informes, Wizards of the Coast aprobó el primer manuscrito a principios de 2020. Hickman y Weis también habían terminado el borrador de la secuela. Wizards of the Coast luego detuvo el proyecto, y Hickman y Weis respondieron demandando al editor por incumplimiento de contrato. El 16 de octubre de 2020, solicitando $10 millones en compensación. Los autores luego retiraron la demanda en diciembre de 2020 (Llegaron a un acuerdo amigable con WotC) y anunciaron que Del Rey Books publicaría la nueva trilogía Dragonlance, con una fecha de publicación que se anunciará a fines de 2021. El título provisional del primer libro de la serie es Dragons of Deceit.

Hickman y Weis ven la nueva trilogía como «la piedra angular del trabajo de su vida».


He puesto en negrita lo más interesante. Fue WotC quien contrató a Weis y Hickman, con lo que se supone que algo en mente tenían para un reboot de Dragonlance, quizá también dentro de los mundos de juego de D&D. Aprobaron incluso el primer manuscrito. La pregunta del millón es ¿por qué luego decidieron no publicar la nueva trilogía?

Por último, merece señalarse que Weis y Hickman consideren que esta trilogía será la piedra angular de su carrera como novelistas, que se inició con los mismos personajes y en el mismo mundo al que ahora regresan. Aunque disfruté enormemente con las Crónicas y las Leyendas de la Dragonlance, creo que obras posteriores de ambos autores, cuando tenían ya más experiencia, fueron mejores, sobre todo, La Espada de Joram y El Ciclo de la Puerta de la Muerte, este último contiene pasajes de fantasía que aún evoco en mi memoria, más que las otras obras, aunque todas hayan sido muy importantes para mí. Lo digo por lo que puede significar que vuelvan sobre aquellos personajes que se crearon para un juego de rol de Dungeons & Dragons, con la experiencia de toda una vida escribiendo juntos. Y no es que las primeras novelas fuesen malas, ni mucho menos, aunque adolecieran de los lógicos problemas de una novela primeriza. Después de todo, Tracy Hickman, solo tenía 29 años cuando escribieron el primer volumen de las Crónicas. Weis tenía algunos más, 36. Siempre he creído que Hickman es el narrador, pero Weis la literata. Hickman más el músculo de sus obras, y Weis más el espíritu.