Minotauro reedita en octubre Marte Rojo, de kim Stanley Robinson, en su colección “Esenciales”.

Aprovechando que Minotauro reeditará en octubre Marte Rojo, de Kim Stanley Robinson, voy a comentar algunas curiosidades sobre esta obra, sobre todo para quienes no la conozcan.

Lo primero que llama la atención de esta reedición (además de una portada que, como la anterior, no está a la altura del contenido) es que forma parte de la colección “esenciales” de Minotauro, con títulos de autores legendarios, como Philip K. Dick, Ursula K. Le Guin, Ray Bradbury o Frederick Pohl. No estamos hablando de cualquier cosa.

Marte Rojo forma parte de una trilogía, compuesta por Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul, que cuenta la historia de la colonización de Marte desde una perspectiva realista en lo científico (con algunos peros) no reñida con un tono de utopía.

Entre los tres libros el autor ganó varios premios Nebula, Hugo y Locus, que son los tres más importantes del género. La trilogía de Marte pertenece al subgénero de la ciencia ficción dura, que se caracteriza por dar especial importancia a los detalles científicos.

Se ha dicho muchas veces de distintas obras posteriores a Juego de Tronos, ya fuesen novela o audiovisual, fantasía o ciencia ficción, que eran “la nueva Juego de Tronos”. Bien, yo lo voy a decir de la trilogía de Marte, con una salvedad: que están escritos antes.

Porque las novelas nos cuentan la historia de un posible futuro de la humanidad en Marte, a través de muchos años y muchos personajes. Si bien hemos dicho que se trata de ciencia ficción dura, la ambición y el propósito del autor van mucho más allá de esa etiqueta.

Robinson plasma un Marte en el que la humanidad experimenta nuevas formas sociales, económicas y religiosas; un mundo en el que caben la utopía, la reflexión filosófica y hasta la invención de un folclore propio, además de los aspectos científicos, en la trama.
Pero lo narrado no deja, a pesar de todo ello, de estar lleno de situaciones de acción, riesgo y emoción, que se sienten como únicas en el marco del Marte que nos presenta el autor, que estuvo años estudiando de fuentes de la propia NASA todo lo relativo al planeta Rojo.

La trama principal gira en torno a la evolución de la nueva sociedad humana que se va creando en Marte y sus desavenencias con la vieja Tierra, pero trata también a la vez de las desavenencias entre los propios marcianos: entre aquellos que creen que Marte debe ser terraformado para acomodarlo lo más posible al ser humano, y los que creen que debe conservarse como está y que la humanidad no tiene derecho a hacer lo que quiera con otros mundos.

El Marte de Kim Stanley Robinson es el más realista que se haya descrito en una obra de ficción, y quizá, precisamente por eso, el más extraordinario. Porque todo resulta más creíble.
Nos hace imaginar hechos que cortan el aliento, pero que creemos que algún día podrían pasar de forma parecida. Yo hace más de 20 años que terminé de leer la trilogía y aún hoy, cuando imagino un Marte humano, mis sensaciones vienen sobre todo de aquellas novelas. Recuerdo muchas imágenes y sensaciones que me dejaron esos libros; quizá no sea exagerado decir, desde cierto punto de vista poético, como quien recuerda el futuro, o un futuro.

Poco más tengo que decir. Solo tres detalles. Uno, sobre la hipótesis usada por el autor, y por casi todos los autores de ciencia ficción, de que los humanos marcianos serán más altos y delgados; estudios posteriores han sugerido que en realidad puede ser justo al contrario… Si los humanos nacidos en Marte han de evolucionar en una gravedad más débil, más débiles serán sus huesos, y necesariamente más cortos, en humanos de tallas más achaparradas, para no quebrarse. Si bien, a través de la ingeniería genética, tema presente en la trilogía, todo es posible, sobre todo si sumamos la nanotecnología a la ecuación… pero me voy ya por los cerros de Úbeda.

Otra cosa que quería comentar, es que desde principios de este siglo (las novelas se publicaron en los 90) se vienen haciendo varios intentos de llevar la trilogía a las pantallas. James Cameron tuvo en su tiempo los derechos para ello, pero luego los cedió. Más recientemente Spike TV estuvo más cerca de cristalizar una serie de 10 episodios para el primer libro, Marte Rojo, pero desavenencias entre Spike y diferentes showrunners (lo que quizá indique que la culpa es de Spike TV) relegaron el proyecto, hasta hoy, que sigue congelado. Esperemos que no por mucho tiempo, dada la mediocridad de todas las películas sobre Marte que se han hecho hasta ahora, incluída The Martian. Me refiero sobre todo a la falta de talento, seriedad y rigurosidad para imaginar un Marte humano más posible, en el que Marte sea algo más que un mero decorado de cartón piedra o efectos especiales que no dan la talla, quizá porque tampoco las historias la dan. El planeta rojo solo ha sido hasta ahora una excusa argumental, pero nunca el verdadero protagonista, en ninguna de esas películas, como sí lo es en la obra de Robinson.

Información extraída de la Wikipedia en inglés:

Marte Verde y la portada de Marte Rojo se incluyeron en un DVD que viajó con el Phoenix, un módulo de aterrizaje de la NASA que aterrizó con éxito en Marte en mayo de 2008.
La Primera Biblioteca Interplanetaria está destinada a ser una especie de cápsula del tiempo para futuros exploradores y colonos de Marte.
En el DVD también están obras como “Las Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury, “La Guerra de los Mundos” de H. G. Wells, así como la retransmisión de esta que hizo en la radio Orson Welles, y los mapas del planeta realizados por Percival Lowell en el siglo XIX.
También contiene mensajes dirigidos a los futuros exploradores y colonizadores de Marte, de parte de Carl Sagan y Arthur C. Clarke.