Wizards of the Coast publicará un nuevo escenario de campaña para D&D en 2019. ¿Cuál os gustaría que fuese? Mis memorias de la Dragonlance.

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Así lo ha anunciado Nathan Stewart, “senior director” de Dungeons & Dragons, este noviembre pasado, en uno de los vídeos de su canal de YT, “Spoilers & Swag”.

Sus palabras fueron: “Next year for our annual releases I can confirm there will be a setting book”. “A new setting book. A book that we have not created that is for a D&D setting”.

Lo que confunde un poco es ese “un libro que no hemos hecho nosotros”, (WotC). ¿Se refiere a que, como sabemos, WotC publica muchos de sus nuevos libros para la Quinta Edición de D&D en colaboración con otras compañías? ¿O a que WotC, no ha hecho ese escenario de campaña? Sea cual sea la respuesta, también ha dicho que no será Spelljammer, algo sobre lo que se especulaba bastante, dados los guiños a esa ambientación que hay repartidos por diferente material de la Quinta. (Spelljammer es, recordemos, la versión espacial, digámoslo así, de D&D, un escenario con barcos alados surcando el espacio entre diversos planetas del universo de fantasía de D&D. Algo que también ha emulado Paizo, con su Starfinder).

Suenan pues, como opciones más posibles para el nuevo manual de campaña que publicarán este año que ya llega, Eberron, Dark Sun, Ravenloft, (también algún nuevo “setting” basado en el dichoso juego de cartitas Magic, como acaban de hacer con Ravnica; aunque, según cómo se interprete eso de que no lo han hecho ellos, yo creo que ésta es la opción menos probable con bastante diferencia),  y sobre todo, y por varios motivos, Dragonlance. Porque Krynn, el mundo de la Dragonlance,  es el escenario de campaña más famoso de D&D después de, o junto a, Forgotten Realms (Reinos Olvidados). Y, cuando anteriormente en D&D se han manifestado sobre la posibilidad de publicar escenarios de campaña totalmente nuevos, han dicho que no, que todavía había demasiados, antiguos, sin publicar como para considerar la opción de publicar uno nuevo. Y es una respuesta lógica a la política que están siguiendo de dar nuevo valor a la historia de los productos de D&D.

La apuesta segura sería Dragonlance. Pero hay otros motivos. Suenan rumores, desde hace un par de años, rumores sólidos, basados en un tuit de Joe Manganiello, actor y cineasta bastante ligado a D&D, juego del que es fan, según los cuales se está cocinando una película de acción real de D&D basada en “Dragons of Autumn Twilight”, la famosa novela de Margaret Weis y Tracy Hickman, nacida a la par que el “setting” de campaña del entonces nuevo mundo de Krynn, para D&D, en los años 80. Novela traducida en España como “El retorno de los dragones”, que a mis catorce años me devoré en dos días y medio, y supuso el principio de mi amor por los libros. Así que sí, queridos amigos, me habéis pillado. Es evidente que tengo un interés personal en que ese nuevo setting anunciado para 2019 sea Dragonlance. Porque de la combinación de esta fabulosa Quinta Edición con el dragonlancero mundo de Krynn, solo podrían salir cosas muy buenas.

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Y el caso es que aunque desde luego esa película todavía no verá la luz en 2019, quizá sí lo haga uno o dos años después, y el ritmo de publicación de nuevos escenarios de campaña de WotC es lo bastante relajado como para que apostar por un setting de Dragonlance de nuevos frutos, en cuanto la película se haga realidad. (No debemos confundir esta película con la que se hizo de dibujos animados, dentro de una era oscura del juego en la que todo lo que se hacía salía mal, porque ni yo, siendo fan, he sido capaz de verme entera esa versión).

Es cierto que quizá las generaciones más jóvenes de dungueoneros conocen más  el mundo/escenario de Eberron, en el que se basó por cierto uno de los infinitos videojuegos MMORPGs que estaban destinados a desbancar al World of Warcraft, cosa, por supuesto, que ninguno hizo. Pero la esencia de D&D es el papel, el lápiz. Los dados. Los librojuegos, como aquel en el que me convertí en un mago de salud quebradiza, apoyado en la fortaleza física y espiritual de su hermano, que tenía que superar unas duras pruebas para convertirse en mago de la Túnica Roja, pruebas que acabarían de minar su ya delicada salud. Un libro juego apasionante, que leí siendo un jovenzuelo imberbe, antes de conocer nada sobre las novelas y los juegos de rol, y que usaba elementos de ambos. Aquel libro estaba escrito por Terry Phillips, hoy tristemente desaparecido, y es que era Raistlin el personaje que él interpretaba de las novelas, cuando jugaban los escenarios que describían aquéllas, en campañas roleras junto a los autores, Margaret y Tracy. (Tracy, nombre que se ofrece a cierta confusión en castellano, ya que nos suele parecer femenino, razón por la cual durante muchos años, sobre todo por no existir eso del Internet, mis amigos y yo pensamos que los autores eran dos mujeres).
Años después leí El Señor de los Anillos (Aunque años antes de las pelis), y comprendí una de las principales fuentes de inspiración para el rol y las novelas de D&D. El D&D nació de la mano de Gary Gygax, (que aparece en los Simpson), y sus amigos, como el natural empeño de adaptar las reglas de los wargames que ya existían entonces para centrarse en personajes individuales, y en describir sus aventuras en escenarios fantásticos, inspirados Por Tolkien, y algunos otros autores (Michael Moorcock, o Fritz Leiber, sobre todo (aunque también Howard y Lovecraft).

Nunca me olvidaré de las sensaciones mágicas que viví a los 14 años, leyendo aquella primera edición en España de El Retorno de los Dragones. Conocí los libros en una estantería del ya extinto centro comercial Simago, de Ferrol, poderosamente atraído. Había varios, y con aquella edad, y en un mundo sin Internet, fue como magia, realmente. Cualquier cosa que conocías era, literalmente, nueva. Ojeando embelesado aquellas páginas, leyendo las solapas, descubrí que aquel mago, Raistlin, salía en aquellos libros. Pero, ¿Cómo podía ser? ¿Qué clase de hechizo hacía aquello posible? Yo había jugado a ser un personaje que de repente cobraba su propia vida en una novela que en aquel entonces era para mí el novelón más largo a cuya lectura jamás me había enfrentado.
Y no fue fácil conseguirlos. Tenía que ahorrar cada duro (la Virgen, que vejestorio debe hacerme parecer esta expresión), durante semanas, para poder llegar a juntar, ayudado por el dinero que caía de mi abuela cuando venía un mes a Ferrol desde Madrid), y poder por fin comprarme una de aquellas maravillas.

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En fin, reseñaré sin duda en el blog las ediciones antológicas de las Crónicas de la Dragonlance y las Leyendas de la Dragonlance, cuando las relea próximamente, además de la sensacional heptalogía, de los mismos autores, “El ciclo de la puerta de la muerte”, sin olvidar la magnífica “La espada de Joram”. No esperaba en esta entrada dejarme llevar por la nostalgia. Ha ocurrido sobre la marcha, porque mi intención original era solo anunciar la llegada de ese nuevo escenario de campaña para el juego de rol de D&D Quinta Edición, y mi deseo de que se trate de Dragonlance, aunque, si es otra cosa, bienvenida será.

El caso es que, después de leer las novelas, descubrí que estas provenían del juego D&D, como los libro juegos que había leído, y todo fue cobrando sentido. Eventualmente conocí a gente muy maja con la que juntarme para jugar partidas de rol, hasta que un día, coincidiendo en parte con que cada uno de nosotros tuvo que forjarse su propia vida para ganarse las habichuelas, fuimos dejando de jugar, también por la mala fama que ciertas noticias y el tratamiento ignorante de ellas por parte de los medios y la gente produjeron. Aunque mis padres jamás vieron mal que yo jugase a rol.
Solíamos juntarnos, las más de las veces, a jugar en una cafetería grande y vetusta, que hacía esquina cerca del Cantón, y que hoy por supuesto ya no existe. Y era una cafetería de juegos sí, pero donde los juegos habituales de los parroquianos, amables jubilados, solían ser  partidas de tute, dominó, damas y ajedrez. Flipaban, imagino, un poquito, con aquellos chavales jugando a juegos tan raros, tirando dados de formas imposibles y diciendo a cuál “tontería” más grande que la anterior.

Hoy siento un reverdecer de mi amor por los juegos de rol, aunque al estar a caballo entre Cádiz y Madrid, y tener la mente ocupada en mil cosas, no encuentro la ocasión propicia para darme de nuevo el gusto. Aunque ya estamos formando un grupito muy majo en los Madriles. Y os aseguro que hay pocas cosas tan reconfortantes y divertidas como una buena tarde de rol entre amigos, dejando volar la imaginación por tierras extrañas, a través de hojas de personaje, lápices y dados. En parte culpables de este reverdecer son muy recomendables canales sobre el tema en YT, tales como “La Mazmorra de Pacheco”, “Análisis Parálisis”, “Frikiguías” o “Zacatrus”.
Hace tiempo ya que el rol se ha liberado del ostracismo producido por aquellos años oscuros de sensacionalismo e ignorancia. De hecho hoy hasta resulta raro el ámbito de la realidad en el que no se usa el rol para algo, o los sectores en los que no se recomiende jugar al rol, con juegos para todo tipo de gustos y edades. Quizá en algunas cosas hemos madurado como especie.

Pues nada más, de momento. Ya publicaré más cosas sobre el tema; en este blog me centraré sobre todo en las novelas y la posible película de Dragonlance, así como, a partir de ahora, en todo lo que publique Wizards of the Coast de D&D, y también en lo que traiga traducido Edge a nuestro idioma.

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