Crítica de Cobra Kay, la serie de YouTube Premium, continuación de Karate Kid.

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Youtube se unió a esta nueva forma de ver cine y series que ha supuesto el “streaming”, palabra que cuando se traduce queda mucho menos “chic”: transmisión. Ver cosas por transmisión. ¿Qué era entonces lo que hacíamos antes? Es la filosofía del consumo lo que cambia, claro, y eso es lo que importa. Ahora el espectador puede elegir qué ver, cómo y cuándo, entre una oferta inacabable de series y películas. Es la calidad la que termina por llamar la atención entre tanta oferta, y a Cobra Kay no le falta esa calidad. Una serie que nos ha cogido por sorpresa a todos. Al menos yo jamás vi venir que alguien hiciese una serie contando las andanzas vitales de los que fueran los protagonistas de una de las películas más emblemáticas de la cultura pop ochentera.
Cobra Kay se anuncia como comedia dramática, y aunque tiene algún que otro golpe de gracia, podría describirse con más acierto como un drama desenfadado.
Cobra Kay sorprende quizá por la perspectiva que toma, una inversión copernicana de los parámetros por los que nos movíamos en aquella película ochentera, en la que los buenos eran los buenos y los malos los malos… casi siempre. Quizá los guionistas se imaginaron cómo sería la vida de Johnny, interpretado por el mismo actor de la película ochentera, un descubrimiento en su madurez, el rubio William Zabka, al que me encantaría ver en algún papel de las futuras películas de Star Wars o BladeRunner. Casi todo el peso de la serie, al menos a lo largo de esta primera temporada, y a pesar de que como estrella se presente a Ralph Macchio, recae sobre el sensei de la nueva escuela de karate, Cobra Kai.

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Los capítulos se suceden de forma rápida, diez para esta primera temporada (ya confirmada la segunda para 2019), con apenas media hora de duración, y son una delicia de ver para cualquiera de los que nos entusiasmamos de pequeños, viendo las películas originales. (Huelga decir que esta serie rescata el interés en aquellas películas y deslegitima en gran medida el remake protagonizado por el hijo de Will Smith). En ellos se tratan los temas típicos de moda en casi cualquier serie juvenil de hoy en día, de forma amena y entretenida, con el karate y los recuerdos que estructuran las vidas de Larusso y su otrora y ahora rival, el rubio Johnny Lawrence, como hilo conductor, que se va entretejiendo en un tapiz en el que los hijos de los viejos rivales forman ahora parte de la historia, con sus sempiternos problemas sociales y sentimentales. Un nuevo ciclo.
La gran virtud de la serie, y sin la cual seguramente no habría tenido razón de ser, es esa inversión copernicana de la que hablaba más arriba. Hasta el punto de que durante toda la serie no sabes quiénes son los buenos y quiénes los malos. Para el mundo de nuestro tiempo, Karate Kid se viste de grises, con un matiz mucho más realista. Cada espectador podrá sacar su propia conclusión. Los que al principio parecen buenos luego no lo son tanto, y los que parecen malos… bueno, ídem. Y eso es lo que  hace verdaderamente genial y entretenida a Cobra Kay. Imaginaos que vemos una serie de Star Wars en la que el protagonista es un imperial, que hace cosas que sabemos que están mal, a pesar de que nos caiga bien, porque somos testigos de las dificultades que vive.

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Quizá la esencia subyace, y  palpita por debajo de las apariencias, en la posible redención del padre fracasado que es ahora Lawrence, en la vida aparentemente perfecta, pero no tanto, del triunfador Larusso. No faltan los guiños al pasado, el rescate de la maravillosa y emotiva música de Bill Conti de las películas originales, el recuerdo a Pat Morita, ni, sobre todo, esa filosofía que se contrapone a la idea de que vivimos en un mundo donde hace falta ser malo para triunfar. ¿Hace falta?
Cobra Kai, como Karate Kid, no va sobre karate, va sobre la Fuerza.
Es un tema universal que tiene mucho que ver con la filosofía de los Jedi de Star Wars, en la que George Lucas ya había rescatado la esencia de la espiritualidad samurai que destiló luego Karate Kid, y ahora también Cobra Kay.
Por cierto, hay sorpresita al final, de cara a la segunda temporada.

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Aunque ya había escuchado hablar de esta serie, y me llamó bastante la atención, cuando se estrenó en mayo, me he enganchado a ella buscando noticias sobre la serie de ciencia ficción Origins, de inminente estreno en el canal de YT. Los dos primeros episodios de Cobra Kay son gratuitos. Si quieres ver más tienes que suscribirte, con una oferta muy al estilo de Netflix, con el primer mes gratuito, y todo eso. Con la ventaja, eso sí, de que mientras estés suscrito, TODO vídeo que veas en YT, cualquier vídeo “no profesional” de los que sube la “gente normal” estará exento de cualquier tipo de publicidad. Además la suscripción incluye YT music, que no sé muy bien de qué va, porque no lo he probado.

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