Las miserias y las mentiras del animalismo.

Vivimos en una dictadura de los imbéciles.

Cualquiera puede expresar su opinión en la Red sobre cualquier cosa. Cualquiera puede hacer impunemente gala de su imbecilidad.
Pero las deformaciones mentales no van a cambiar la verdad que subyace.

Nosotros somos animales, pero evolucionados hasta la conciencia de sí mismos. Seguramente otros animales estén en ese viaje evolutivo, y muchos tengan cierto grado de desarrollo de sus propias conciencias.

Si alguno de ellos la tuviera más que nosotros… si los leones fuesen una especie dotada de inteligencia, por ejemplo… ¿serían mejores que nosotros?
Todas las especies animales son esclavas de su propia animalidad. Incluidos los seres humanos, aunque nosotros estemos más cerca que cualquier otra especie de trascender nuestra condición animal.

Un animal de otra especie no es mejor que nosotros ni más puro ni más inocente. Eso es una humanización artificial y subjetiva que hacemos de otras especies, desde nuestra superioridad de conciencia. Desde nuestra humanidad.
Pero no hay nada más brutal y monstruoso que la propia naturaleza. Perras que matan a sus crías, cuando crecen lo suficiente para ser su competencia sexual. Animales que se devoran vivos. Machos que pelean como posesos para poder dominar y esparcir sus genes.

Aún hoy buena parte de esa animalidad está en nosotros. Pero nosotros somos mejores que eso. Estamos en el camino a nuestra libertad; de nuestra independencia de las cadenas de impulsos biológicos ancestrales.

No pretendo usar todo esto para defender la tauromaquia. Creo que es una fiesta que debería modernizarse, suavizarse, estilizarse y hacerse más acorde a la demanda de los nuevos tiempos.
Pero siempre digo, haciéndome eco de las palabras de Toni Cantó en esto, que espero que ninguno de esos que prefiere que muera un ser humano a un toro coma carne. Porque el toro es la única res cuya carne se consume que tiene un final más o menos digno. Si yo fuese res, ojalá fuese un toro. Porque por lo normal preferimos ignorar las horrendas acciones que se llevan a cabo de forma masiva y diaria contra todo tipo de animales, con el deterioro del clima que la industria cárnica conlleva, además.

Pero actuamos así porque estamos en la cúspide de la pirámide alimentaria. Y porque somos aún en esencia animales. No actuaría de forma diferente ningún otro animal con los homínidos si otros fuesen los que hubiesen llegado ahí arriba.

Alegrarse por la muerte de un torero antes que de un toro es, además de una clara sumisión a la servidumbre ideológica impuesta en nosotros por la visión de otros, la conducta menos animal y más artificial que pueda existir. Ningún animal se alegra porque muera uno de su especie por un animal de otra especie…. salvo el ser humano.

Y debemos elegir qué clase de ser humano queremos ser. Yo, definitivamente, como defiendo a los animales de verdad, sin demagogias, hipocresías y servidumbres ideológicas, quiero ser del tipo de ser humano que aún conserva algo de su esencia animal. Un ser humano que no se alegre cuando muere un torero. Otro ser humano.

Todos viajamos en la misma nave. La Tierra. Todos compartimos la mayor parte de nuestros genes. Incluso con los árboles. Seres vivos cuyos derechos tienen mucho aún que cortar (jaja)… pero la evolución y la suerte nos han puesto a nosotros al mando de una nave que aún no sabemos manejar ni podemos abandonar.

No somos ni mejores ni peores que los animales. Somos más responsables. Porque nosotros somos todos ellos. Su futuro depende del nuestro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s