¿Llegó el ser humano a la Luna?

Me veo en el tuiter hoy que Iker Casillas compartió ayer una encuesta porque estaba debatiendo con unos amigos sobre si el ser humano ha llegado o no a la Luna.
Así estamos todavía, pero lo peor es que Casillas cree que no. Y lo aún peor es que aunque lógicamente gana la gente que cree que sí, un 41 % de zocotrocos creen que no. Como Iker. Que todo fue mentira.

Es un síntoma deprimente de la estupidez humana.
Sí. Otro más.Porque personas inteligentes piensan eso. Y eso es lo deprimente.

En cuanto al ánimo y el propósito de ir, también estaban ahí. El discurso de Kennedy lo focaliza de forma inspiradora. Esgrime la necesidad de ir en este histórico discurso:

“Nos hacemos a la mar en este nuevo océano porque existen nuevos conocimientos que obtener y nuevos derechos que ganar, que deben ganarse y utilizarse para el progreso de todos los pueblos. Porque la ciencia espacial, al igual que la ciencia nuclear y toda la tecnología, carece de conciencia propia. Que se convierta en una fuerza de bien o de mal depende del hombre […]. No digo que debamos o vayamos a luchar desprotegidos contra el uso indebido del espacio, de la misma forma que no luchamos desprotegidos contra el uso hostil de la tierra o el mar; lo que sí digo es que el espacio se puede explorar y controlar sin alimentar la llama de la guerra, sin repetir los errores que el hombre ha cometido al extender su mandado sobre este planeta nuestro.

Por el momento, no existe ningún tipo de contienda, ningún prejuicio, ningún conflicto nacional en el espacio exterior. Sus peligros son hostiles para todos nosotros. Su conquista se merece lo mejor de toda la humanidad y la oportunidad que nos ofrece de cooperar pacíficamente podría no volver a presentarse. Pero, preguntan algunos, ¿por qué la Luna? ¿Por qué elegimos esta meta? Y de la misma forma podrían preguntar, ¿por qué escalamos la montaña más alta? O, hace 35 años, ¿por qué cruzamos el Atlántico en avioneta? […]

Hemos decidido ir a la Luna. Hemos decidido ir a la Luna en esta década, y también afrontar los otros desafíos, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles, porque esta meta servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y aptitudes, porque es un desafío que estamos dispuestos a aceptar, que no estamos dispuestos a posponer[…]”

Y se consiguió. Porque teníamos también la tecnología. La guerra por desgracia, invirtió en Alemania en nuevas bombas dirigidas en misiles, cuya tecnología fue aprovechada en la posguerra y llevada hasta su máxima expresión durante la guerra fría, que significó el logro de materializar la rivalidad entre las dos superpotencias en la carrera espacial, sin reparar en gastos. Una carrera cuyos logros derivaron en una cantidad de tecnologías y descubrimientos sin los cuales nuestra vida diaria no sería ahora mismo tal como es.

Por encima de todo, no creer que el ser humano llegó a la Luna es tener una visión muy fea, triste, gris y derrotista de todo lo bueno que hay en nosotros. De nuestro ánimo para explorar, descubrir y lograr grandes empresas. También es ignorar el hecho de lo decidido que es el ser humano cuando se propone algo.

La propia conciencia ecológica que se gestó en la nueva imagen pancultural de la Tierra como Gaia solo fue posible con las fotos de la Tierra como un planeta visto desde la Luna.

¿Dónde estará el ser humano en el siglo XXIII, es decir, en el año 2.243, por ejemplo?

Si somos moderadamente optimistas, es casi seguro que en muchas otras partes, y ya no solo en la Tierra, nuestra cuna.

Eso será tres siglos después de la teoría de la relatividad de Einstein, y es bastante probable que estemos allí, sea donde sea, gracias a la aplicación práctica en nuestra tecnología de cosas que estaban plasmadas en sus teorías sobre la relatividad del espacio y el tiempo. Cosas de las que nuestra tecnología aún no es capaz hoy en día.

Pues bien, con el viaje del ser humano a la Luna, en 1969, sucede lo mismo.

Seguramente en tiempos de Newton la mayor parte de la gente nunca imaginó que se pudiera viajar a otros lugares más allá de la Tierra (que, por supuesto, para la mayoría era plana aún entonces, o debería decir “ya” entonces… pese a saberse que no desde tiempos de Eratóstenes). La situación no es equivalente, porque la cultura del siglo XVII era mucho más cerrada en sí misma. Aún así, unos cuantos sí imaginaban ya entonces poder viajar y vivir en la Luna. Incluso en cometas.

Tuvieron que pasar 300 años para que el viaje a la Luna fuese posible. Pero ese viaje no fue más que la plasmación en nuestra tecnología de las ecuaciones y teorías de Newton.

Haber llegado a la Luna solo sigue siendo increíble para la gente sin imaginación.