Crítica de Han Solo, exenta de estupidez.

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He tenido que titular así esta entrada porque la mayor parte de las críticas que he leído de la película son tan malas, que he querido diferenciarme de todas ellas ya desde el comienzo.

Ayer vi Han Solo, una historia de Star Wars. Es una fantástica película de aventuras de corte clásico, un iniciático viaje del héroe para Han Solo, como Una Nueva Esperanza lo fue para Luke Skywalker. Es importante comprender esto. La mitad de los críticos son sencillamente estúpidos. Por más que el propio Ron Howard lo dejase bien clarito durante la promoción del film, no comprenden que esta película NO va del Han Solo que conocemos en el Episodio IV, sino de la persona, o personaje, que fue ANTES de convertirse en el sinvergüenza contrabandista. Ese Han Solo era, y esta es una premisa básica del guión, por lo que no se puede criticar la película jamás desde este ángulo, salvo estupidez supina, un hombre bueno.

El Luke soñador y descentrado del Episodio IV no es el mismo que el del VI, que ha recorrido ya casi todo su viaje del héroe. Es alguien diferente. El Anakin de La Amenaza Fantasma no es el de La Venganza de los Sith. También los vemos en la trilogía secuela. Ni Luke, ni tampoco Han, son los mismos que al final de El Retorno del Jedi. Luke se ha convertido en alguien rodeado de dudas, incertidumbres y oscuridades, contagiado por la oscuridad sembrada desde incluso antes de su nacimiento por el pérfido Snoke en el vástago de Han y Leia.
Han, por su parte, siempre ha sido un hombre bueno en lo profundo de su corazón, incluso cuando es un sinvergüenza al que aparentemente todo le da igual, salvo él mismo y Chewbacca (y por eso no se fue de Hoth, y por eso volvió en el último instante para salvar a Luke y a la Rebelión); de ahí que esa lucha interna de Han debía ser explicada en este segundo spin off de la saga, dedicado al contrabandista. Y se explica de forma maravillosa, a lo largo de una entretenidísima película de aventuras de estilo ochentero, y magia cinematográfica de nuestro tiempo, por el buen hacer de Ron Howard, los Kasdan, en el guión, y un elenco de actores magnífico. Luego podemos marear la perdiz para escribir frases de mierda que llenen páginas webs de mierda. Puede ser un Boyero trasnochado y resentido que siempre ha odiado este tipo de cine, que odió Una Nueva Esperanza, aunque su entrada en el templo de los clásicos lo acobardase para gritarlo bien alto. Pero no renuncia a cada nueva oportunidad que tiene para verter ese odio. Quizá engañe a otros. No a mí. También puede ser uno de esos que dejó de ser un niño hace mucho tiempo. Un aburrido adulto que vive una aburrida vida de adultos. Gente que ya hace tiempo que olvidó la esencia del cine de aventuras.

Han Solo quizá muere a manos de su hijo en El Despertar de la Fuerza porque, con el tiempo, acabó siendo el que siempre fue. Alguien demasiado bueno, que quiso llevar a su hijo perdido a su mujer perdida, pese al miedo que le daba enfrentarse a él. Sublime… si se mira con perspectiva. Cojonudamente sublime. Todo en este spin off, respecto al personaje de Han, alrededor del cual gira todo, tiene sentido en relación a lo que sabemos de su personaje por las demás historias oficiales de Star Wars en las que sale.
En alguna de la múltiples críticas torponas que he leído hay quien dice que el verdadero protagonista es Qui’ra. PARA NADA. En esta película todo gira en torno a Han Solo. Otra cosa es que Qui’ra me haya parecido un personaje muy interesante, que puede ofrecer aún muchas cosas dentro de su propia saga de películas de Star Wars, ya sea junto a Han, o por su propio camino.

La mayor parte de las críticas positivas hacia Han Solo TAMBIÉN ME PARECEN UNA MIERDA. Porque la mayor parte establecen comparaciones ridículas entre Han Solo y Los Últimos Jedi, donde la primera es demasiado conservadora y la segunda una (para mi gusto brillante) transgresión de la saga. A mi las dos me parecen espléndidas. Cada una fuerte en lo suyo, y susceptible de ser atacada en sus puntos débiles, vilipendiada incluso, por los más imbéciles. Y no será que no hay imbéciles en este mundo nuestro. Das una patada a una piedra y salen tres, lo menos.

NO hay que establecer comparaciones ridículas entre unas y otras. El universo ficticio de Star Wars es lo suficientemente rico como para admitir diferentes sendas creativas. Hay críticas tan patéticas a Han Solo que se basan en putos clichés, cosas OBVIAS, que todo el mundo sabe que están ahí, y se vertebran en esa obviedad para ladrar sus chorradas a la Red. Por ejemplo, que los responsables de la Lego-película fueron despedidos porque, siempre según la presunción del susodicho opinante de mierda, estaban siendo demasiado innovadores, y llamaron al lacayo (siempre ídem), Ron Howard, para que como perro fiel arreglase el osado desaguisado, enderezando la película para que acabase siendo una aventura al estilo Willow. Todo es una JODIDA y CANSINA presunción, como digo. Es lo obvio que va a decir la crítica negativa, el argumento más fuerte que tienen. Además la verdad parece ser muy otra. Que los responsables de la Lego-película no tenían experiencia y ni puta idea de dirigir actores… esto se puede perdonar si eres George Lucas, pero no en un caso así.

El otro argunento fútil es la consabida ESTUPIDEZ de que este Han NO es el Han que conocemos, sino uno mariquita. En fin, no sé si veis por dónde voy. No hay un jodido átomo de talento en los críticos de este país. Todos dicen las mismas mierdas, cambiando como mucho el orden de las palabras. Aunque intuyo que este no es un mal español, sino universal.

Pero es que igual de memos me parecen los que ven Han Solo y se excitan con ella, y la usan para decir que esto sí que es Star Wars, y no Los Últimos Jedi… este argumento tampoco hay por dónde cogerlo.

En Los Últimos Jedi tenemos una obra más complicada, que tiene que lidiar con lo preestablecido en un arco argumental que ha de desarrollarse a lo largo de una trilogía de películas de larga duración. Se trata de una historia de luz y oscuridad, pero con el tono optimista que preside las tres trilogías. No es normal que veamos morir a personajes centrales, a no ser en momentos culminantes de la acción, y aun muy rara vez (aunque los tiempos evolucionan, y no dejan nunca de influenciar de forma lógica los hechos de fondo, para que sean más acordes al sentir de cada generación). Como spin off desmarcado de la saga principal de los Skywalker, ya fue sello característico propio de Rogue One hacer una total inversión copernicana de ese principio de respeto a los personajes propio de una historia de tono optimista típica de Star Wars. Han Solo ha combinado unas pizcas de ese nuevo tono con el más clásico de una película de aventuras de los ochenta, en la senda del cine reinventado por Lucas y Spielberg.
También tiene sus propias originalidades, en el sorprendente comportamiento de la droide de Lando, L3-37. Bueno, sorprendente quizá para otros. Yo hace años que imaginé una historia de Star Wars en la que los robots fuesen parte esencial y luchasen pos sus derechos. Era cuestión de tiempo que en un universo de ficción poblado por robots cuyo aspecto fue diseñado por el genial Ralph McQuarrie, que también ilustró los libros de relatos de robots de Asimov (después, cuando fueron recogidos en una edición antológica), alguien tuviese la idea de sembrar esta semilla, que sin duda dará frutos en alguna futura historia de la franquicia. También en este punto los dos spin offs hechos hasta ahora están emparentados.

Pero… ¿más historias? Otra película de Star Wars, ¡Dios nos salve de Disney, continuamente profanando el sagrado espíritu de la saga, en la que solo ve a una gallina de huevos de oro!

Estoy rotundamente en contra de la forma en la que muchos enfocan este tema.
Se han cometido ya alguna tropelías con los superhéroes de Marvel, con dos o tres películas fallidas, pero veo a poca gente protestar con cada nueva película superheroica, y las que están por venir, que es toda una nueva fase.
Me parece un punto de vista bastante poco sabio, la verdad. Star Wars es parte del cine de nuestro tiempo. No solo por haber inaugurado una nueva época en el arte cinematográfico que muchos odiarán siempre, como Boyero; también por haber regresado desde su propio pasado, para ser parte de nuestro tiempo. Como el cine de superhéroes, o los western en su momento, Star Wars es un género y una forma de entender el cine en sí misma, si se hace bien, y de momento se está haciendo muy bien.  Aunque haya para todos los gustos, y sea normal que unas películas les gusten a unos más y a otros menos… Lo que no son de recibo son los continuos lloros y pataleos PUERILES, y toda la mierda que se soltó por parte de fans caducos con LUJ, ni las tonterías de turno que toca leer ahora, con Han Solo. Tampoco las chorradas de todos esos que dicen que se están haciendo demasiadas pelis de SW. No tienen ni puta idea de lo que dicen. Claro, ellos preferían que Star Wars fuese un puto museo donde poder ir a rezar a sus dioses de la nostalgia, ese lugar donde residen los fantasmas de sus infancias olvidadas.
Pero cada nueva película es un regalo, un espectáculo para los sentidos, y sobre todo, para el espíritu. No sé qué COÑO hay de malo en que se haga una PUTA película al año, después de años de soñar con nuevas películas de la mejor saga y posiblemente franquicia de todos los tiempos. Cuando yo era niño una nueva película de Star Wars más allá de El Retorno del Jedi era solo un sueño. Entonces llegaron las precuelas, y dieron un sentido nuevo a toda la saga.
Muchos imbéciles no las comprendieron. No quisieron, no tuvieron paciencia, ni, sobre todo, talento (inteligencia sensible e imaginación) para hacerlo. Terminaron por sentenciar a George Lucas, que si bien aún concebía alguna forma de abordar la trilogía secuela, acabó desistiendo, y cediendo el testigo de la continuación del sueño a nuevos cineastas llenos de talento, nacidos al amparo del nuevo cine surgido con él y con Spielberg.

Ahora, en lugar de tener lo que hay que tener, una visión integradora, ilusionante, desprovista de prejuicios, sabiendo ver los detalles peores y los mejores, pero sin que ni unos ni otros nos hagan perder la visión de conjunto, muchos se pierden por el camino, incapaces de disfrutar de las dosis de felicidad que llegan cada año, como las Perseidas, a las pantallas de nuestro pequeño planeta azul. Es una especie de competición por ser el más estúpido, dictada desde púlpitos internáuticos para llenar los corazones de los que continuamente dudan, en lugar de continuamente disfrutar.

En cuanto a la película tengo poco que decir. Solo que no hagan caso de nada ni de nadie, jamás, en lo que al cine se refiere. Hay que ver las películas libres de prejuicios y de presunciones, amordazando y encerrando al opinante que llevamos dentro, para que se pudra y se muera. Solo que la vean y la disfruten. Yo lo he hecho. Podría decir detalles que me gustaron menos, cosas que podrían haberse hecho de otra manera… pero ¿Y Qué? ¿Es que la van a hacer otra vez por lo que yo diga?

Han Solo no es una película tan grande y majestuosa como Los Últimos Jedi, pero quizá precisamente por eso es más libre, más como las primeras pelis de Star Wars. Yo he sabido disfrutar las dos, e insisto en que pretender hacer bandos, criticando a una por defender a la otra, me parecería de lo MÁS ESTÚPIDO.

Mimbres hay, en cualquier caso, para que veamos nuevas películas sobre las aventuras de Han Solo. Y del personaje sorpresa que vemos aparecer al final. Y quizá sea esa la única pega que le pongo a la peli. Luke tuvo una trilogía para crecer. Han y Qui’ra, visto lo visto, bien merecen la suya propia.

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