Infinity War, el fin de una fase y el principio de otra…

keyvisual

 

Cuando empecé este blog lo hice con la intención de ser original, porque estaba cansado de las tonterías y de las obviedades que suelen leerse en casi todos los blogs y webs cinematográficas más o menos especializados en este tipo de cine que pululan por la Red.

Valga la primera parte de Vengadores Infinity War para demostrarlo.

Traeré como ejemplo la opinión de la web Palomitrón. Según su opinión la mayor parte de películas de Marvel son una mierda, salvo Capitán América, El Soldado de Invierno. Sin embargo, convencido él como estaba de darle también cera a esta primera parte del clímax superheroico más grande de todos los tiempos (tampoco son muchos tiempos, pues es algo que antes del nuestro no se había visto),  salió del cine asombrado, en cierto modo disculpándose por cambiar de punto de vista y decir que lo había gozado cosa fina con Vengadores Infinity War, Parte I.
Este es el problema de estas webs de esnobs que se creen que saben mucho de cine. No son coherentes.

Está claro que ha habido pelis de Marvel peores y mejores. Son muchas ya, pero en general, entre todas ellas han tejido un tapiz épico, una nueva mitología narrada con los últimos adelantos tecnológicos del cine de nuestros días, y el lenguaje que se articula en esta última peli se debe a gran parte de lo visto anteriormente en todas esas otras pelis. Así, el tono space opera, el humor, y la misma estructura, presentándonos los diferentes escenarios del conflicto al más puro estilo de Guardianes de la Galaxia, hablan bien claro del entramado del que Infinity War es todo y parte. Es algo que vemos también, por ejemplo,  en la forma perfectísima en que se culmina Thor Ragnarok y se engarza con este colofón de los hermanos Russo, o en la aventura superheroica particular del Doctor Strange… vemos detalles y “easter eggs” por todas partes.

Sin embargo, es el método usado por James Gunn, aunque no tan pasado de rosca en lo humorístico como su segunda entrada en la franquicia del cuerpo galáctico (un humor aún así bastante presente, pues, entre otras cosas, suyas son las partes de diálogo de los personajes Guardianes en Infinity War), el que impregna más que ningún otro la última aventura. Y galáctico, o galáctica, aunque de origen terrestre, es la nueva superheroína que se anuncia en la escena post créditos de esta primera parte de Infinity War: la Capitana Márvel, también conocida en la Tierra como Carol Danvers.  En marzo del año que viene veremos su película, una precuela, en la que se contarán hechos anteriores a cualquiera de las películas que hemos visto hasta ahora de este maravillosamente ejecutado universo cinematográfico superheroico (a excepción, claro, de la primera del Capi), con un Samuel L. Jackson interpretando su mismo rol de Nick Furia, aunque un tanto rejuvenecido con ayuda del ordenador. Carol Danvers se convierte en la Capitana Marvel, en los cómics, cuando es impregnada por energía kree, una de las principales razas extraterrestres de la mitología marvelita, adquiriendo unos poderes que podrían equipararse a los de los kriptonianos de DC. De hecho hay rumores que apuntan a que cuando la veamos también en mayo del año próximo en la segunda parte del clímax de la fase 3, ya en el tiempo presente de la historia, será bastante decisiva para cambiar las tornas del conflicto contra Thanos.

En fin,  a esta peli se le pueden poner peros, el principal el ser una primera parte y no hacer absolutamente nada para disimularlo, a lo Peter Jackson en El Hobbit. La mayoría de las muertes que vemos son tramposillas. No hay que creerse ninguna, salvo las otras dos que sí parecen más serias, si no fuera porque dudo que una de ellas no esté en la tercera parte de su saga galáctica particular. Donde sí creo que veremos más muertes definitivas es en la segunda parte, cuya carga emocional, una vez hechos los deberes con nota alta en este inicio, intuyo bastante grande.

En general, una película llena de cosas buenas, de sentido de la maravilla, entretenimiento y muchos más momentos para la reflexión, eso sí, baratita, que no se nos rasgue nadie las vestiduras, porque la filosofía tremendista del super villano es de baratillo, aunque funciona muy bien en el guión…  Hay de todo, momentos pausados bien medidos, que se reparten con los de acción y los de comedia a lo largo de todas las líneas argumentales de forma clara y brillante, y sin embrollarse en ningún momento, lo cual ya es meritorio, con tanto personaje.

Marvel en estado puro. Y quien no lo haya querido ver hasta ahora, bueno, pues bien caído de la burra está. El futuro, la fase cuatro, contará con algunos actores actuales, pero más bien pocos. Seguro que podemos contar entre ellos a los Guardianes de la Galaxia, con su volumen 3, así como a Spiderman, “nuevo juguete” de la Marvel de Disney, y a la Capitana Marvel, que es proclive a tramas de tono espacial. Y ha sido eminentemente espacial la forma en que Marvel ha sabido hacer interesante todo el entramado de este ficticio y maravilloso universo cinematográfico, evitando agotarnos con repeticiones infinitesimales de Tierras y ciudades destruidas.
La capacidad para incentivar la imaginación de los guionistas y del público de toda una galaxia a buen seguro seguirá llenando de nuevos mundos, aventuras y valores humanos nuestras noches cinematográficas, que no son cosas que a este mundo nuestro le vengan mal.

Si tengo que quedarme con una escena, escogería la de la mansión de Doctor Extraño, y cómo Stark sale a la calle cuando ve que está pasando algo… extraño. Vemos ese plano de la calle a través de la puerta, con una perspectiva del espacio casi literaria, hasta que una vez en la calle, siguiendo la escena, tuerce la esquina y se encuentra con la nave… luego otra perspectiva de lo mismo, para introducir a Spiderman. Genial.