Reseña: “El Portal de los Obeliscos”, de N. K. Jemisin.

9788466662673

 

Todas las reseñas y comentarios que he visto de este libro en Internet han sido muy positivos, sin paliativos. Esta reseña va a ser una excepción a esa regla. Creo necesario subirla, porque imagino que habrá más personas como yo que puedan sentirse decepcionadas. Tiene que haber lugar para todo en Internet, mientras el sentimiento sea honesto.

Mi sensación al leer “El Portal de los Obeliscos” ha sido de decepción. Sin que fuese la primera parte, “La Quinta Estación”, mi libro favorito, fue un libro aquel que me gustó mucho, y me dejó buenas sensaciones y recuerdos. Un tipo de fantasía o ciencia ficción tan originales que no se sabe dónde termina la una y comienza la otra, aunque si yo tuviera que definirme, diría que se trata más bien de fantasía, tan concienzuda en algunos de sus elementos, eso sí, que la hacen parecer ciencia ficción, aunque si somos rigurosos, su ciencia es tan imaginativa y alejada de lo que normalmente entendemos por ciencia ficción, que yo prefiero contarlo como un libro de fantasía. No tengo preferencia por uno u otro género, me entusiasman los dos por igual, y creo que en ciertos niveles están profundamente entrelazados. Esta trilogía de N. K. Jemisis es un gran ejemplo.

Así pues, decepción, porque me gustó mucho “La Quinta Estación”, y en este libro, básicamente, no pasa nada. Todo el libro en dos localizaciones, cuatrocientas páginas sin moverse de esas dos localizaciones, contándonos lo mismo una y otra vez. Hacia su parte central, está el relato de Alabastro, donde algunas sorpresas en el worlbuilding por fin convierten a la historia en algo excitante, pero solo es un espejismo… enseguida volvemos otra vez a las mismas localizaciones, y a leer lo mismo una y otra vez. El libro se me ha hecho eterno. Hacía mucho tiempo que no tenía tantas ganas de terminar un libro de una vez, para poder leer otra cosa.
Los personajes: no me he identificado nunca, ni de lejos, con ninguno… bueno, venga, quizá un poco con Lerna. Pero se trata de un secundario. Y vale, al final, muy al final, en la última página, con Nassun.
Con lo que más me identifico es con el tema de fondo, y a veces entiendo el odio que mueve a la protagonista, ese odio hacia los axiomas de una sociedad que da por hecho que los que son como ella están ahí para hacer que la sociedad de los demás funcione, sin que dicha sociedad considere jamás que los que son como ella merezcan su respeto. Esa sensación de ser usada de la protagonista, acrecentada por la sucesión de pérdidas a lo que se ha visto sometida en el pasado.

Pero no comulgo con las formas de Essun. La forma en que asesina a inocentes sin que le tiemble una pestaña, y ese final… ese final del que había leído maravillas e interjecciones de asombro por doquier… ese final… me pareció horrible. No el final final… el final de Nassun me gustó. Me gustó lo suficiente para, a pesar de todo, hacer de tripas corazón e ir también a por el tercero. Pero el final de Essun, horrible. La personificación total y más descarada del deus ex machina hecho personaje. Algunos podrán decirme que vaya disparate, lo que acabo de escribir, porque cierto es que si hay un libro donde todos los entresijos que explican el poder desencadenado por el protagonista se explican con profusión de detalles, en un alarde de imaginación tal que casi terminas por dudar si la orogenia y la magia existen de verdad, es este libro. Pero todas esas explicaciones terminan por hacerme el libro soporífero.  Al final, después de tantísima explicación, sigo sin creerme a un personaje protagonista que de repente es un dios aniquilador. No comparto ni el fondo ni la forma en que se hacen esas cosas.
Luego está la batalla final, donde se llega a la confrontación a través de una serie de sucesos taaaaan aburridos… que al final me da igual por qué luchan, contra quién y para qué. No creo que el desarrollo de ese conflicto entre comus sea brillante. Me parece un  punto flaco de la historia.

Como digo, al final, justo cuando estaba casi seguro de que no compraría el tercer libro, surgió un rayo de luz en la última página, en la forma en que Nassun parece empezar a despreciarse a sí misma por todo lo que ha hecho, un personaje muchísimo más interesante que el de la madre, sin duda. Con ese final la autora nos hace barruntar el choque de trenes que puede producirse en el tercer libro, entre la madre odiadora y la hija redentora. Y con eso me quedaré…
La historia tiene otras cosas positivas, ciertos detalles humanos muy entrañables en la historia de amor con Alabastro, y algunos puntos buenos en general, como la perspectiva que se da de la magia dentro de un contexto rayano en la ciencia ficción.
Pero, ya digo, en  general, y para mi gusto, uno de los peores libros que he leído en los últimos años.

Me ha hecho preguntarme qué valoraron exactamente los miembros del jurado de los premios Hugo en este libro, si es que se trató de un año tan malo que tuvo que ganar esto. Lo cual dudo. ¿Se lo dieron por inercia reivindicativa, porque el primer volumen de esta trilogía, “La Quinta Estación”, ya ganó el Hugo del año anterior?
No se me escapa la polémica que ha habido durante los últimos años en los Hugo, y yo siempre me he posicionado en el bando de los que consideran al grupo conservador (que pone el grito en el cielo porque los premios se otorguen a mujeres, encima afroamericanas, y encima que no escriben ciencia ficción de corte clásico) un atajo de gilipollas trasnochados. Creo que el Hugo a La Quinta Estación fue justo. Flipé positivamente leyendo “Justicia Auxiliar”, de Ann Leckie, y “Las estrellas son legión”, de Kameron Hurley, y estoy flipando leyendo “La revolución feminista geek”. Soy admirador de la obra de Ursula K. Le Guin, y he escrito un artículo en este blog lamentándome de la escasísima repercusión que tuvo su muerte en España, donde ni siquiera fue noticia en ningún telediario. Eso me indignó profundamente. Digo todo esto para que nadie se confunda con esta reseña. Escribo solo lo que he sentido leyendo el libro. Tiene que haber gente y gustos para todo.

En cuanto a la calidad literaria, no cabe duda de que Jemisin escribe muy bien, aunque en general me ha parecido un libro pobre en cuanto a eso que yo llamo “capacidad de sutil evocación poética”, que a mí siempre me gusta sentir en la prosa. (Algo que me encantó de “Las estrellas son legión”, por ejemplo).

En cuanto a la traducción, ninguna pega, muy buena, y apenas hay faltas ni erratas reseñables.

Mi valoración personal: 3 sobre 5.