¿Feminismo, o envidia?

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Jennifer Lawrence ha estallado, y con ello se ha convertido en un icono del verdadero feminismo, aquel en el que las mujeres son libres de hacer lo que quieran sin que su imagen tenga que estar ligada a ideologías de mierda, ni a aptitudes beatas.

Soy el primero en defender el feminismo, cuando hace falta. Y he escrito artículos como éste, en este mismo blog.

Lo que no debería ser es que haya gente que aproveche el feminismo para cargar contra la belleza, quizá por envidia, allí donde se presenta en forma de mujer. Como dice la actriz, ese vestido fue elección suya, y se lo puso porque quiso.

Se están cometiendo muchos disparates en nombre del feminismo, en los cuales no voy a entrar de momento.

Creo que el movimiento “me too” es necesario. Que hacía falta para poner algunas cosas en su sitio, donde está claro que no lo estaban. Que hay conductas que no pueden permitirse, jamás. Que asquean.

Creo que no es justificable que haya gente que diga ¿y los hombres que mueren a manos de mujeres?, para no poder hablar de violencia machista. HAY violencia machista. Es cierto que las cifras en cuanto a violencia contra las mujeres son de las mejores en nuestro país, comparadas con muchos otros de Europa, incluidos algunos supuestamente tan avanzados como Francia o Suecia, pero un asesinato siempre es un asesinato. Toda lucha y poder que se le opongan son necesarios, y mientras se produzca una sola muerte más de violencia de género de manos de hombres a mujeres que de forma contraria, o, hablando en plata, mientras el balance de esos números sea mucho más significativo por el número de mujeres que mueren a manos de hombres que al contrario, hablar de violencia machista es algo plenamente justificado. Y todo lo que se haga por luchar contra ella, insuficiente. De hecho, la lucha contra la violencia machista en España todavía deja mucho que desear, aunque no es este un mal español, sino universal.

En cuanto al feminismo, su necesidad también está fuera de toda duda. Ciertas formas de usarlo, sin embargo, pueden terminar por perder a gente como yo para su causa.

Términos como “heteropatriarcado”, y otros más modernos y anglófilos, tampoco están de más. Está bien tantear los caminos de la revolución a la que incitan. Pero desde un punto de vista sexual, de momento, y creo que por mucho tiempo, seguirá habiendo roles de mujer y roles de hombre. De muchos tipos de mujer, y de muchos tipos de hombre. Y de cosas intermedias también.
Hay que evitar caer en lo reaccionario; en lo beato. El feminismo NO es eso. No debería serlo.

 

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Porque hay una frontera. Una frontera más allá de la cual, no se trata tanto de atacar el machismo como de odiar al hombre, y también a las mujeres a las que no les importa manifestar su belleza a su manera.  En realidad, es algo en sí mismo que denigra a las mujeres. Es donde se entra en el territorio de la beatitud. Donde se va contra las propias mujeres que tienen los ovarios de usar su imagen y su vida como quieran, al margen de lo que dicten las reglas de una sociedad que nos dice lo que es más políticamente correcto.

Los géneros están incrustados en nuestra biología. De eso no se puede dasapegar uno tan fácilmente, aunque llegará un momento, y eso es de lo que hablo en una de las anteriores entradas, en el que sí se podrá. Y el género de cada persona ya no importará.

Y la pregunta es… ¿quién os pensáis que tiene el poder en esas fotos… alguno de ellos, acaso?

El FEMINISMO es otra cosa. Hoy, el feminismo es Jennifer Lawrence.