Se suele decir a veces que los seres humanos somos destructivos

Se suele decir a veces que los seres humanos somos destructivos. Que atentamos contra la naturaleza. Que estamos acabando con el planeta. Y se antepone lo animal y lo salvaje como ideal que hemos perdido.

Es una percepción romántica, pero no es cierta.

Todos los seres vivos son destructivos y gastan y transforman sus ecosistemas.

Las plantas, cuando se extendieron por el planeta, lo transformaron por completo, llenándolo de los restos de su alimentación, oxígeno, un gas hasta entonces menor en la Tierra, y como resultado, matando a gran parte de los seres vivos de su época, pues el oxígeno es un gas corrosivo. Fue un gas venenoso. Lo vemos en su poder de oxidación de los metales.
Luego la vida se adaptó a ese cambio, y como nosotros somos los descendientes de la vida que se adaptó, para nosotros el oxígeno es sinónimo de vida. Como para la inmensa mayoría de las especies actuales. Porque las otras se extinguieron casi por completo.

¿Son malas las plantas, entonces?

¿Son malas las termitas o las langostas, o hacen solo aquello para lo que están programadas por la naturaleza? ¿Lo son los leones o los lobos por matar los rebaños?

Por primera vez en la historia de la vida en la Tierra, el ser humano tiene el poder de cambiar esa programación y trascender su propia naturaleza. Pero aún no hemos escapado de las cadenas de nuestra propia biología. Como todas las especies, desgastamos nuestro entorno.

La Tierra no durará para siempre, al igual que no dura la manzana que roe un gusano, ni el árbol que devoran las termitas. La vida es así.
Y en otros mundos con otras posibles especies será igual. Solo los que se dan cuenta a tiempo y saltan a otros árboles o a otras manzanas sobreviven.
El espacio es el próximo paso natural de la evolución humana.

Y ojo… que las plantas son muy listas, y las llevaremos con nosotros… jeje…